Un juicio político sin definición perjudica al país

Carta de la Directora
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Si bien las causales de mal desempeño en sus funciones, por parte de los altos magistrados según la denuncia, no fue suficiente para que la clase política decida si los saca o no del cargo, a esto se suma que los afectados siguen aguardando una decisión por parte del órgano juzgador.


Días pasados, por tercera vez se dejó sin quórum la sesión en la que se pretendía reavivar el juicio a Blanco. Sin embargo, no se logró la cantidad necesaria para el efecto. Los abogados defensores del ministro, justificadamente, refieren que mal puede su cliente estar enfrentado un proceso sin que se finiquite.

Pero la clase política hasta hoy no entiende que si se cuestiona la labor de un ministro de la Máxima Instancia, no solo lo debe sacar inmediatamente, sino reponer a una persona honorable en su lugar y evitar dilaciones innecesarias.

La población se queja de la poca celeridad del Poder Judicial para concluir los casos penales y ni que decir los procesos civiles, mientras los legisladores operan de la misma forma, no ponerse de acuerdo por el país y dejar de lado los colores o diferencias, es misión imposible.

Cuesta entender que decisiones tan importantes como ésta no puedan tener un curso medianamente rápido, sin violar garantías de los afectados y sin descuidar el interés de nosotros, los comunes, una clase política que ponga al país en primer lugar es lo que necesitamos.