Los cuidacoches y la inseguridad pública

Los cuidacoches y la inseguridad pública

Columnas
Tipografía

Han pasado varios meses desde que enfoque el problema de los cuidacoches y limpiavidrios y ninguna autoridad ha tomado alguna medida razonable tendiente a abordar y resolver tan complejo situación. Por tal motivo, me permitiré reiterar la sugerencia que he formulado en tal sentido.


La actividad de los cuidacoches constituye un flagelo que ha ido en permanente crecimiento en los últimos 25 o más años y que claramente constituye una extorsión que tiene como víctimas a quienes estacionan sus vehículos en la vía pública.

Ahora bien, la sola persecución penal a estos extorsionadores no constituye una solución ideal, ya que se deben encontrar y desarrollar urgentes programas que permitan ofrecer alternativas laborales a estos grupos.

Por otro lado, apostar que el sector privado absorba toda la mano de obra no calificada que hoy se dedica a cuidar vehículos o limpiar vidrios en las calles, constituye una fórmula de solución cargada de ligereza, de ineficacia y también de una insoportable falta de sinceridad.

A mi criterio, una alternativa válida es la de organizar a los ciudacoches y limpiavidrios en cooperativas multiactivas que ofrezcan diversos tipos de servicios, como de plomería, electricidad, construcción, mecánica automotriz, etc. Esto requerirá un adecuado asesoramiento a la Asociación de Ciudacoches, para la constitución de esa cooperativa y para lograr que la misma sea reconocida y habilitada por el Instituto Nacional de Cooperativismo (INCOOP).

Los nuevos socios también deben recibir educación sobre el funcionamiento y administración de la entidad creada y sobre los principios fundamentales del cooperativismo. A ese efecto, me permito recordar que la Ley de Cooperativas contempla que anualmente el 10% de los excedentes debe ser destinado a la educación cooperativa. Esto permitirá que, a través de acuerdos con las cooperativas más importantes del país como la Coop. Universitaria, Coop. San Cristóbal, Coop. San Lorenzo, COOPEFEDELMO, Coop. Medalla Milagrosa, entre otras, destinen parte de esos recursos para desarrollar programas tendientes a la educación de los socios de la cooperativa de servicios que nuclee a los actuales cuidacoches y limpiavidrios.
 
La implementación del proyecto también requerirá la capacitación de los socios de la nueva cooperativa en los diversos oficios y artes que serán ofrecidos a la ciudadanía, a cuyo efecto, el gobierno deberá disponer que el Servicio Nacional de Promoción Profesional, los colegios técnicos nacionales, entre otros, organicen con carácter urgente y preferencial los cursos de capacitación. También se podría lograr la adhesión de empresas privadas que ofrezcan esa capacitación o que aporten recursos para ampliar el número de artes y oficios que serán objeto de enseñanza.

Además, para asegurar que el proyecto tenga una proyección en el tiempo, garantizando que la nueva cooperativa genere fuentes de trabajo y luego excedentes que deberán ser distribuidos entre los distintos socios al cierre de cada ejercicio, el gobierno también deberá implementar algunas medidas que involucren a ciertas instituciones estatales. A modo de ejemplo, se deberían diseñar los mecanismos para que algunas instituciones del estado puedan celebrar acuerdos con la nueva cooperativa tendiente a recibir algunos de los servicios ofrecidos.

Dentro de ese mismo contexto, el estado debería instar que las empresas privadas puedan también convertirse en eventuales clientes de la nueva cooperativa. El éxito de esta solución pasa necesariamente por la firme e intransigente decisión de no permitir que los cuidacoches sigan desarrollando impunemente sus actividades extorsivas a la vista de la policía nacional y de los agentes fiscales.

Desde la fecha fijada para la conclusión del periodo de capacitación de los socios en las artes y oficios a ser ofrecidos, la actividad extorsiva de los cuidacoches deberá cesar por completo. Si no hay rigurosidad por parte de las autoridades, los programas que pretendan ofrecer alternativas laborales estarán destinados irremediablemente al fracaso, porque la mejor rentabilidad a ser obtenida por la cooperativa y sus socios, jamás podrá alcanzar aquella que es lograda merced a la extorción desplegada diariamente en numerosas calles de Asunción y del Área Metropolitana.

En otras palabras, ninguna actividad lícita permitirá a los cuidacoches y limpiavidrios mantener sus actuales ganancias indebidas, lo que no puede autorizar ni justificar que el estado consienta que la situación actual continúe y que la alternativa de solución planteada constituya simplemente una opción a la que podrán o no acogerse los actuales cuidacoches.

Para concluir, si el gobierno puede concebir un proyecto viable que ofrezca una solución al flagelo que hoy atormenta a los ciudadanos y que, al mismo tiempo despierte el interés de los cuidacoches, será merecedor del reconocimiento ciudadano, elevando considerablemente su prestigio.

Estoy absolutamente convencido de que la creación de una cooperativa multiactiva constituye la alternativa más válida y practica para solucionar un problema que azota inmisericordemente a los ciudadanos y que a corto plazo puede desembocar en conflictos y en eventos cargados de violencia, atendiendo que la ciudadanía ya no se encuentra dispuesta a seguir tolerando a ser extorsionada a la vista de todo el mundo, incluyendo a los encargados de velar por la seguridad pública.